Ya en los últimos festivales de la década de los '70 el glamour se hizo presente a cabalidad. La visita de la actriz italiana de cine Gina Lollobrigida en el certamen de 1978 alborotó a la prensa nacional y, obviamente, a todos los caballeros. Ella fue invitada para ser miembro del jurado, labor que también desempeñó el aclamado director musical Ray Coniff, que a pedido del público subió por algunos minutos al escenario para dirigir la Orquesta Festival.

Un joven cantautor nacional brilló también ese año en Viña del Mar. Fernando Ubiergo, con el tema "El tiempo en las Bastillas", se coronó campeón de la competencia internacional.

Tal como en los '70 el Festival de Viña permitió la consagración internacional de Julio Iglesias, para los '80 el "monstruo" tuvo un nuevo cantante predilecto: el venezolano José Luis Rodriguez, quien con la canción "Pavo Real" hizo a los chilenos menear las caderas al ritmo del contagioso "chevere, chevere..."

Hasta ese entonces el artista era conocido en el país sólo por su actuación en teleseries, donde diariamente hacía suspirar a más de alguna dueña de casa de nuestras tierras.

En el show festivalero que inauguró la nueva década también estuvo presente otro romántico de esos tiempos. Las canciones del italiano Umberto Tozzi, "Ti amo" y "Gloria", entre otras, son por estos días clásicos de la música criolla, que marcaron a los entonces "lolos" de esa época, los que ahora- con más de 30 años- aún veneran.

Para 1981 un apuesto joven español revolucionó a las jóvenes chilenas y alarmó a las damas no tan mozuelas. Luciendo una apretada malla de ballet y danzando al ritmo de "Voy a ganar", Miguel Bosé acaparó el interés de todos los que presenciaron el Festival, tanto en vivo y en directo, como por televisión. Su novedoso espectáculo impactó no sólo por la fuerza de su propuesta musical, sino por las luces multicolores, rayos láser y hasta bombas de ruido que utilizó en su presentación.

Dos de los favoritos del "monstruo" chocaron ese año. El artista español volvió a la Quinta Vergara intentando demostrar que sus baladas románticas aún estaban en boga; aún así, el encantador latino que ha ganado los suspiros de mujeres jóvenes y mayores, televidentes de las teleseries venezolanas, también estuvo ahí. La prensa alegó y acusó acerca de una pelea entre ambos artistas.

Si la rivalidad entre ambos era tan desproporcionada como los medios describían, se mantendrá en un misterio... Las estrellas, aún así, pregonaban el talento del otro.

Iglesias se refirió a José Luis Rodríguez como el acento fuerte de América, bailando en negro con un alma blanca, mientras que el ídolo latinoamericano dijo que su colega español era "un señor de la canción romántica española y americana". Si realmente creían en lo que dijeron, nunca lo sabremos...


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